INSEGURIDAD VS. DROGADICCION

Por la Dra. Adriana María Don

Una pequeña introducción: la Seguridad es una meta y el concepto de Inseguridad, dentro del cual está esbozado este análisis es omnicomprensivo.

No estoy hablando de un concepto de Inseguridad nide Seguridad que se refiera exclusivamente al problema de delincuencia o al planteado normalmente dentro del ámbito policial; estoy hablando de todo aquello que en definitiva, nos está generando inseguridad, y cómo llegamos a veces por caminos puramente económicos a esta área de riesgo.

El tema que hoy nos ocupa no resulta de fácil abordaje y los factores que determinan su existencia y rango tampoco lo son.

Comenzaré este segmento con una reflexión, probablemente condicionada por el hecho de ser egresada de Ciencias Económicas.

Años atrás, durante un conferencia dedicada a jóvenes profesionales el señor Abel Reynoso (ex jefe de la DEA en Bs As) al referirse a la problemática de la drogadicción a nivel mundial, sintetizó el mensaje mediante una idea fuerza: "De cada 100 que entran 95 se quedan”.

Ante este diagnóstico -que reconozco me impactó- me pregunto por qué nuestra sociedad, que se aterroriza ante el Cáncer o el SIDA , aún no hadespertado respecto al efecto devastador de la Drogadicción.

La respuesta que logro elaborar es que a pesar del esfuerzo y del trabajo de funcionarios, profesionales y voluntariado involucrados enesta lucha desigual, nos encontramos enfrentados con dos determinantes complejos.

Por unlado aquellos a quienes la comunidad reconoce como Líderes todavía no se han comprometido pública y definitivamente con esta cruzada; basta recorrer los temas de las distintas campañas políticas a lo largo de los años.

El segundo condicionante es el grado y significatividad de los intereses financieros en juego. Volvamos al supuesto del inicio: el Cáncer y el SIDA, ¿cuál es el negocio que generan?

Es fácil de establecer, se circunscribe a la generación de investigaciones, vacunas, remedios, tratamientos. Todas estas actividades tienen al menos dos metas macro: curar al enfermo o bien asegurarle una sobrevida digna.

Muy por el contrario, en el caso de la Drogadicción el negocio es generar y mantener adictos.

En un Seminario sobre "Terrorismo y Narcoterrorismo y las Técnicas para impedir la legitimación de bienes provenientes de estos delitos”- 1999, de esa Jornada rescato para esta oportunidad dos factores, que sumados al previamenteexpuesto, definen un peligrosisimo círculo vicioso.

Veamos, los países y sus economías necesitan de permanentemente inyecciones de fondos, fondos líquidos; que hoy están canalizados y direccionados por grupos inversores cuyo origen y forma de operar es transnacional.

El color y composición de esos flujos de fondos, a pesar de los controles, mejores o peores, pero que sin lugar a dudas existen, nopueden ser Garantizados de manera absoluta en cuanto a su real origen.

Por, otra parte, está reconocido que en la mayoría de los países - por no decir en todos- existen organizaciones de lavadores de dinero que cumplen con sus objetivos: lavar dinero

Estas organizaciones, para legitimar el dinero mal habido, recurren generalmente a operaciones y resultados ficticios –también nos cambian las estadísticas del PBI con estas operaciones- a veces mimetizados con cierto porcentaje de otras que sí son reales.

Pero acá viene un condicionante que sí es muy interesante: por todas estas operaciones tributan impuestos y los países necesitan recaudar impuestos, no es por lo tanto un temor menor..

Como podemos observar, el dinero que el adicto gasta y que las organizaciones criminales recaudan se recicla, entra a los distintos países, o viene pre-lavado de los de origen y así la rueda continúa girando...

Todos los temas hasta aquí están relacionados, y, ¿qué generan?: INSEGURIDAD en ese sentido omnicomprensivo que comentábamos al principio. Y, ¿por qué sostengo esta opinión?

Dentro de los cuadros de inestabilidad financiera que afectan al planeta el impacto del desplazamiento de los capitales, de una zona a otra -porque es más permisiva, más tentadora o más segura- quizás, quiero suponer, que atemorizan a quienes deben vigilarlos.

De dónde surge este temor? Del hecho que nuestras economías, para funcionar, necesitan capitales, y los ciudadanos puestos de trabajo.

Por otro lado los que legitiman fondos, compran voluntades; coimean a lo largo y a lo ancho del mundo, a fin de lograr que sus actividades sean facilitadas.

Esto también crea Inseguridad, y la Inseguridad y sus hermanos: el Delito y la Violencia, nos golpean a todos. Y ¡qué casualidad! también producen vendavales políticos, es una muy buena herramienta de desestabilización o de presión.

Si bien todos somos perjudicados por estos acontecimientos, retroalimentados a diario con el asesinato de un policía, de un transeúnte en el lugar equivocado, o bien la víctima ocasional o elegida; no cabe la menor duda que a quien más afecta la Inseguridad, el Delito y la Violencia es a los que menos tienen, y dentro de ellos a los lastimados por la drogadicción.

Estos últimos, desde las bolsitas de las que inhalan esos mortales compuestos, o bien mediante los “papelitos” que adquieren luego de un robo, o como pago por servir al “Dealer” de manzana, se van convirtiendo poco a poco en engranajes imprescindibles de las operaciones de venta de drogas,

Aquellos que sobreviven y trepan por esa pirámide de éxito, que ¿para quien esta reservada? lo está para los que perdieron, es una pirámide de éxito del antisistema- serán luego distribuidores o jefes de pequeñas familias.

Este breve pantallazo sobre la incidencia nefasta de las adicciones, unas más que otras, permite analizar lo que denomino Negocio de la Inseguridad. Y voy a ser muy osada: al que se le suma el Negocio de venta de Seguridad.

A esta reflexión me permito incluir un tema afin, pero asumo no fácil de aceptar, al menos publicamente: debemos proteger al análisis de la inseguridad del slogan convertido en axioma político : los pobres no son delincuentes.

Muy por el contrario, debiera funcionar el considerar la existencia de distintos segmentos sociales que a su vez tienden a tipificar conductas y podemos identificarlos en relación al empleo como desocupados, excluidos o marginados.

El obviarlo no beneficia a los más desprotegidos sino por el contrario, acentúa la ineficiencia del diseño y ejecución de los planes de contención y organización social. Porque si ellos no delinquen, si ellos no están afectados, ¿por qué nos vamos a preocupar?.

Se observa ya, anticipando proyecciones de composición poblacional, un protagonismo creciente de adolescentes, pero fundamentalmente de los NO INSERTOS EN EL SISTEMA EDUCATIVO NI EN EL PRODUCTIVO.

Podemos IDENTIFICAR en estos grupos la existencia de anomia o desintegración social, que se produce – según reconocen expertos - cuando los miembros de esos grupos desconocen las normas existentes, o éstas, para este grupo, han perdido su vigencia.

Así sus integrantes sufren distintos procesos , entre los sobresalientes podemos llegar a distinguir a dos de ellos: desmoralización y amoralización, agudizándose el conflicto en esta transición esteril de este segmento, entre el paso del no joven al adulto, y agregaría no inserto positivamente; es decir, están en el Limbo de la Nada.

A la mayoría de estos jóvenes, dentro del esquema social podemos denominarlos: grupos subordinados en conflicto. Los cuales para sí mismos definen un grupo interno, ¿interno por que?: porque ellos lo configuran.

Y, ¿como son? : son hostiles al resto de la sociedad o grupo externo hacia el cual no logran desarrollar sentimientos de lealtad y cooperación. Reconozcamos que tampoco hacia ellos el grupo externo los esta exteriorizando, al menos de manera intensa.

Se encuentran agrupados informalmente y desarrollan lo que considero es un Ocio Negativo, que puede desembocar y de hecho así ocurre: en adicciones que se consolidan en profundidad y peligrosidad. Citémoslas : tabaco, alcohol, marihuana, cocaína, etc.

Cabe que recordemos que el alcohol es una droga lícita, la más barata y fácil de conseguir. El alcoholismo ha sido reconocido como un estado previo, que facilita la predisposición a adicciones más severas.

Sin embargo su consumo por jóvenes y así lo vemos todos los días, forma parte del promocionado “look adolescente”, y camino seguro para insertarse socialmente en las reuniónes.

Personalmente agrego: la adicción los convierte en vulnerables, a veces en irredentos vulnerables, por lo cual es vital la reinserción social, cultural y productiva de estos sectores.

Ello a efectos de impedir la formación y consolidación de la subcultura delincuente, que arranca, por ejemplo, desde la incapacidad de los jóvenes para lograr los símbolos de triunfo válidos para el grupo externo.

Me permito cerrar este análisis con una visión del mundo que debemos modificar y dentro del cual son también actores principales la Inseguridad, la Violencia y las Adicciones.

Hugo Míguez, en su libro: “Uso de Sustancias Psicoactivas” nos acerca el concepto de vulnerabilidad, y lo define como la situación en la cual se enfrenta un grupo determinado en un momento particular cuando las condiciones que apoyan su desarrollo –esto desde el punto de vista social- han sido menoscabadas.

Y así nos encontramos en el aquí y en el ahora ante una situación paradojal: tanto las víctimas como los victimarios pueden ser identificados como en un estado de vulnerabilidad.

Al respecto Ricardo Petrella, doctor en ciencias políticas y sociales, que enseña en la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica, en su libro “El bien Común, Elogio de la Solidaridad” expresa:

“Como nos lo demuestra la experiencia cotidiana a veces con violencia, el cada uno a lo suyo se ha convertido en la contraseña de todos los individuos, grupos sociales, ciudades, regiones y países enteros.

Constatamos sin cesar el dominio del individualismo a ultranza, como si la supervivencia individual fuera la única lógica entendida y asimilada por todos nosotros en todas partes.

Sin embargo, la buena sociedad descansa finalmente sobre dos principios muy simples: la existencia del otro y la coexistencia, sin excluidos.

Cuando una sociedad consigue aplicar estos dos principios se reconoce que ha hecho de sus miembros ciudadanos por entero, ha triunfado ella en su cita con la solidaridad”.

Reflexión final, debemos multiplicar el esfuerzo que permita cristalizar una sociedad no sólo eficiente, sino tambien solidaria.

Este artículo es recopilación del resumen de la disertación de la autora en el Seminario “Seguridad y Adicciones” realizada el 12 de agosto de 1999 en el aula Magna de la Facultad de Psicología y Psicopedagogía de la Universidad del Salvador.