Etica, Globalización y Seguridad –Impacto de las Drogas

Por la Dra. Adriana M. Don (*)

El tema sobre el cual vamos a reflexionar, es la vinculación actual entre factores cuya relevancia individual define nuestras perspectivas futuras; éstos son: ética, globalización y seguridad.

En primer termino evaluaremos la inserción del fenómeno ético dentro de la trama delictual expuesta en nuestra actualidad. Consideremos que para combatir y prevenir delitos complejos como los que hoy nos preocupan, no basta con leyes de impecable estructura jurídica, tampoco con el remedio fácil del incremento de penas, a veces tampoco con la voluntad política, es necesario comprender el contexto dentro del cual aquellos se desarrollan y fructifican sus beneficios.

Estamos hablando de delitos transnacionales, con una división del trabajo articulada regionalmente, de acuerdo con las ventajas que cada territorio y/o sistema político le proporciona. Por lo tanto, el punto de inflexión al finde éste milenio estará configurado por una nueva dimensión ética que consiste en la supervivencia responsable.

El texto papal (de Juan Pablo II) excede los límites confesionales y es un alerta a la sociedad toda. La encíclica "Fe y razón" alumbra zonas de riesgo que las organizaciones delictuales y el poder político venal, utilizan para cristalizar sus objetivos, a saber: la gran amenaza que se cierne hoy sobre vastos sectores de la población mundial es la desesperación, a la cual se añade el que se ha ido afirmando un concepto de democracia que no contempla la referencia a fundamentos axiológicos y , por ende, inmutables; todo ello expone a los jóvenes en este proceso de rápidos y complejos cambios, a la sensación de estar privados de auténticos puntos de referencia. Por lo tanto, como simple impulso inicial generador de cambios, es necesario neutralizar definitivamente al "doble discurso" y a la "doble moral" y sumarnos al denominado "giro ético".

Pasemos ahora a la globalización; ésta, como fenómeno de mercado, es impulsada por el progreso técnico y particularmente por la fuerte reducción de los costos de desplazamiento, a lo cual se suman las ventajas comparativas derivadas del traslado de las estructuras productivas de un país a otro; no se globaliza la mano de obra, se globaliza la inversión de capital en proyectos que también propician menores costos, incluso laborales.

En cuanto al dinero electrónico es sólo una clave de la actual globalización , pero no por ello la menos importante; por el contrario, para los Barones del delito, tiene ventajas operativas indudables, se mueve velozmente, se negocia simultáneamente en varias plazas, es convertido en segundos de una moneda a otra, y muta instantáneamente de forma: acciones, bonos, derivados, etc., dificultando sin lugar a dudas la detección de su origen y facilitando su ingreso a la economía formal mediante su inserción en los giros cuasi- erráticos del dinero global, llamados flujos de capital.

El incremento permanente, de la participación económico - financiera de los fondos provenientes de ilícitos diversos es tal, que se estima en 50 billones de dólares la cifra invertida y circulando; deviene irrefutable su capacidad para generar más de uncolapso financiero mundial con su correlato de inseguridad, desempleo, miseria y másmano de obra para el sistema criminal organizado, ya sea esto por codicia o por desesperación.

Nos acercarnos así al tercer componente del planteo reflexivo. Hemos evaluado la ética y la globalización, analicemos ahora la seguridad. En el año 1998 La Nación publicóunanálisis del pensamiento mafioso, del cual exhibo como introducción al tema seguridad lo siguiente:

“Lawrence de Arabia medita y describe el modo en que puede conducir a sus beduinos al triunfo: supongamos que nos convertimos en una influencia, en una idea, algo intangible, invulnerable, sin guardia ni retaguardia, que flota sin consistencia, como el aire...”

Los criminales y delincuentes comunes, en el momento de delinquir son conscientes que corren el riesgo de ser atrapados, los mafiosos no, pues los miembros de la mafia son invisibles como tales, sólo son detectables aquellos que sirven de instrumentos funcionales a sus objetivos; en ese momento percibimos la estructura , pero no la vemos.

Siguiendo en la misma línea de razonamiento, observemos que desde el enfoque constitucional o político no existe hoy un "gobierno mundial"; sin embargo y por oposición, nos enfrentarnos a una red delictual que cubre el planeta y a la cual, la globalización, con su expansión tecnológica, permite que sus miembros interactúen sin necesidad de desplazamiento alguno.

Observemos este mapa criminal desde la mafia rusa obteniendo dividendos del colapso de la ex- Unión Soviética, hasta los Yakuzas japoneses penetrando estructuras bancarias y societarias; las tríadas chinas con su histórico control de las rutas del opio y descubriendo alborozadas las riquezas y el poder de Hong Kong; incluyendo la tradicional mafia italiana y su extensión norteamericana "la cosa nostra". Y, por último, los protagonistas cotidianos de nuestros periódicos, los carteles de la droga, todos ellos hundiendo sus raíces y nutriéndose tanto de la codicia como de la miseria, la marginación o el miedo.

Este fenómeno multifacético afecta la seguridad global y como tal debe ser combatido, no sirviendo las estructuras atomizadas y pluridiccionales; éstas sólo diluyen esfuerzos y presupuestos; en nuestro país es necesario reconocer distintas facetas en la actuación del moderno Crimen Organizado.

Por un lado, las bandas transnacionales que usan nuestro territorio, incluídas sus vías navegables; al respecto cabe recordar que la mafia y la "cosa nostra" se encuentran "familiarmente” atraídas por nuestro país para re-exportar desde el mismo y hacia Europa la cocaína boliviana, y por otro, están las que asaltan desde el mundo virtual nuestra seguridad bancaria infiltrando capitales a "ser regularizados o blanqueados".

Considerando que la operatoria de legitimación de activos tiene como vía formal diversos métodos, entre ellos sobrefacturación, facturación de actividades y/o procesos inexistentes y exteriorización de utilidades ficticias, nos proyecta a un dilema de índole fiscal: ¿con qué porcentual contribuye el "lavado de dinero" a la recaudación de la Administración Federal de Ingresos Públicos ? Recordemos: el lavado de dinero es buen contribuyente.

Siguiendo con el accionar delictivo en nuestro país, nos encontrarnos diariamente en la crónica policial con los "protectores" o "patrones" de las comunidades irregulares dedicadas a la mendicidad, la distribución y venta de estupefacientes, el folklórico arrebato, o la violencia armada y sin control del delincuente drogadicto.

Todos ellos, a nosotros ciudadanos, nos obligan a retroceder con temor y resignar progresivamente derechos constitucionales, porque en aras del consejo "cuídese usted mismo" restringimos áreas preciosas de nuestra libertad cotidiana. A fin de encuadrar este fenómeno desde su significatividad económica, podemos recordar encuestas donde se estimaba que sólo en la ciudad de Buenos aires, sus habitantes gastan anualmente en “protegerse 600 millones de dólares”, lo cual equivale aproximadamente al presupuesto de la policía Federal: innegablemente, la “inseguridad” parece ser un buen negocio. (valores a 12/1998).

A modo de conclusión me permito acercar una inquietud: ¿ cuán funcional es a la inseguridad y a la impunidad el desprestigio en su imagen que ha sufrido nuestro sistema judicial y nuestro sistema de seguridad? ¿cómo ha contribuido la generalización del “todos somos culpables” y “ todos somos corruptos” en el camaleónico encubrimiento de los que sí lo son?

(*) Artículo extraído del Seminario “Delitos Económicos y Seguridad Institucional” efectuado por la autora el 22/10/1998.-